Por aquella época estaba totalmente en contra de los videoclips, ¿cómo se puede crear algo que impida a la gente imaginarse a su manera cada canción, cada música, ritmo, estrofa…? Pero lo ví, el videoclip de thriller me impactó, lo ví una y mil veces y me hizo plantearme por qué no ser yo quien hiciera esos vídeos, ¿por qué no interpretar la música a mi manera para que el mundo lo viera de la misma forma que yo?


Ahí estaba, el vídeo, su edición, su forma de jugar con la música… mi vocación. 


No había estudios universitarios específicos así que hice la maleta y me fui a Madrid, allí me recomendaron empezar por estudiar fotografía para después ir más preparada a las clases de vídeo.


Fotografía: allá vamos. Comencé los estudios, poco a poco fui dando muestras de mi creatividad y me fueron encargando “trabajillos”. Mis amigos, familia, profesores… me animaban a seguir formándome como fotógrafa y, sinceramente, cada vez me gustaba más. No sé por qué ni por qué no, a veces la vida va cambiando tu camino y el mío era la fotografía.


Por supuesto hice cursos de edición y montaje de vídeo pero la fotografía social me cautivó, captar las primeras imágenes de un recién nacido, la alegría de un niño de comunión, la emoción de una pareja a punto de casarse... Al fin y al cabo soy muy sentimental y reflejar a la perfección los sentimientos de cada persona es un reto al que me gusta enfrentarme cada día.


Patricia Rivas

                 fotografa de bodas, hosteria de arnuero, Patricia Rivas

 



¿Qué por qué soy fotógrafa? ¿Y por qué no? Nunca me lo he planteado, creo que crecí siéndolo.

 

Por una parte viví las bodas desde muy pequeña, no solo la fotografía, sino las bodas en general, me apasionan. Qué mejor forma de asistir a ellas que ser la primera que vea el vestido de novia, la primera que vea las lágrimas de emoción, la que vive en primer plano el intercambio de alianzas, el primer beso de casados… Y, además de todo eso, poder interpretarlo a mi manera, de la forma más bonita, creativa o romántica posible.

 

Después está la parte realista, tu madre es fotógrafa, abre el estudio cuando aún eres una niña, pasas mucho tiempo allí, que si hay reportaje, que si agárrame el reflector, que si pásame el otro objetivo… Que si coges prestada sin permiso una cámara para hacerte fotos con tus amigas, que si entras en photoshop, te cambias el color de ojos, te suavizas la piel, te haces un poco más alta… Que si acabas el bachiller y todo el mundo te dice “Sonia tu tienes que ser fotógrafa” y, de repente, te das cuenta de que nunca te has planteado otra cosa…


Sonia 

                           fotografa de bodas, bodas en madrid, Patricia Rivas